REGINA IGARZABAL
Bio
(Bahía Blanca, 1989) vive y trabaja entre La Plata y Buenos Aires. Es Licenciada y Profesora en Artes Plásticas con orientación en Pintura por la Universidad Nacional de La Plata. Realizó talleres de análisis de obra y seguimiento de proyectos con Carlos Gutierrez, Paola Vega y Andres Labake. Participó en exposiciones y proyectos colectivos en distintos espacios e instituciones, entre ellos Galeria Acéfala, Centro de Arte, MACLA, Museo Nacional Casa del Acuerdo y Club de la Pintura. En 2026 obtuvo el premio al proyecto destacado de Plateada Feria de Arte Contemporaneo. En 2023 obtuvo el Premio Adquisición MAR Museo en el Salón Provincial de Artes Visuales Florencio Molina Campos y la Beca Formación del Fondo Nacional de las Artes. Su obra integra colecciones privadas y el acervo del Museo MAR. Entre sus exposiciones destacan: Las pasiones de las historias del arte, curada por Guille Mongan en el Centro de Arte (2026, La plata) Las cosas comunes extraordinarias en Sala Raúl Pane (2026, La Plata), Sin palmeras no hay paisaje en Acéfala (2025, CABA) Miro hacia el cielo en MACLA (2024, La Plata), La pintura más grande que hicimos (2023, Mar del Plata) Terrícolas en Museo Nacional Casa del Acuerdo curada por Mariana Pellejero (2023, San Nicolás). Un lugar, un sueño en el Club de la Pintura ( 2023, La Plata) Paleo Río, junto a Lucía Bianco en Galeria Vision 2000 (2023, Bahía Blanca). Fuego y Souvenir curadas por Carlos Gutiérrez (2022 y 2021, Bahía Blanca). Proyecto Artistas emergentes del Sudoeste Bonaerense (Bahía Blanca, 2021)Curado por Paola Vega.
Statement
Reúno imágenes del cotidiano y referencias visuales de distintas épocas para construir escenas suspendidas, atravesadas por una quietud extraña. Fantaseo con paisajes donde se cruzan obras de amigxs con obras de la Historia del Arte, palmeras de poses cautivantes que saludo al pasar y cielos degradados que se funden, diluyéndolo todo. Las pinturas se vuelven fantasmas: hacen reuniones, entran y salen de escena, permanecen suspendidas. Las palmeras, objetos de deseo, parecen escapar de una escenografía. Proponen gestos torcidos, se arrastran, se curvan, se desvían. Imagino que ensayan coreografías o poses; simpáticas, a veces tristes, a veces cansadas. Las palmeras se oponen con resistencia y flexibilidad ante fuertes vientos del más allá. Se doblan, pero no se rompen. Hace falta mucho más para terminar con su encanto. Junto a árboles que agitan sus copas, las imágenes abren posibilidades inesperadas dentro del paisaje y ensayan otras maneras de habitar lo cotidiano. Me interesa pensar la práctica artística como un espacio de circulación y contaminación entre imágenes, recorridos, amistades y conversaciones, donde la pintura funciona como mediadora para producir encuentros y deseos compartidos. En los últimos trabajos, estas escenas comenzaron a desbordar la superficie pictórica para convertirse también en situaciones, acciones y espacios de encuentro. La pintura aparece entonces en relación con el cuerpo, la música, los objetos y la participación de otrxs. Me interesa que una obra pueda ser también una experiencia compartida: una escena que sucede, se activa y se transforma a partir de quienes la habitan. En este desplazamiento, la pintura deja de ser únicamente una imagen para funcionar como un espacio de encuentro, capaz de extenderse hacia la performance, la instalación y otras formas de acción colectiva.
Obras en PLATAFORMA

Acrílico, masilla y cola
40 x 30 cm
2025